¿Sabías por qué los aviones más grandes son más veloces?

El tamaño de una aeronave no influye en su velocidad de crucero. La velocidad depende más del ala y de los motores. Cuando se diseña una aeronave, una vez definido que tipo de avión queremos, lo primero que se diseña es el ala. En función de la gama de velocidades que se busquen, el ala tendrá una forma u otra: desde un ala recta como la de los aviones monomotores, a un ala en delta de los cazas supersónicos. El fuselaje, su forma o tamaño, incide sólo superficialmente en la velocidad, lo hace más en el consumo del motor o motores a igualdad de velocidad.

La aviación comercial se mueve por factores económicos, y un avión, como un coche, cuanto más corra, más gasta. Hasta la crisis del petróleo de los años setenta, los aviones volaban más rápido, de hecho, la mayoría de los récords de velocidad entre pares de ciudades en vuelos comerciales son de esa época. Cuando el petróleo subió, bajó la velocidad de crucero de los aviones. Dentro de esta línea también debemos considerar que a veces no tiene sentido acelerar más sólo para empezar a frenar mucho antes. Uno no se pone a 120 km/h en quinta para recorrer 100 metros con el coche. En recorridos largos, sin embargo, al mantener un crucero más tiempo, sí puede ser rentable acelerar un poco más. Una última consideración es que el B-747 o el B-737, por ejemplo, son diseños de los años sesenta, de antes de la crisis nombrada, cuando, como decían algunas personas «el combustible no pesa» mientras que el A340 y el A320 son aviones diseñados para ser, básicamente, económicos.